Un café de psicoanálisis con El Kanka

Al acabar una reunión de trabajo, comiendo después de la rueda de prensa de presentación del festival Guitar BCN, Juan Gómez (Málaga, 1982) se pide un café americano. El Kanka vive en Barcelona, donde llegó “absolutamente por amor. Seguramente me sería más cómodo por trabajo estar en Madrid, pero lo bonito que es decirlo; ¡movámonos por amor!”. El cantautor empieza ahora la promoción de su cuarto disco, del que por ahora ha sacado un un single que define “claramente” como “una canción de autoayuda, con nombres y apellidos, pensando en un amigo en concreto”. Con el café empieza su ronda de entrevistas de tarde, recordando que “hace seis o siete años” que hace psicoanálisis. “Y a mucha honra”. Así pues, siguiendo el hilo de la instrospección, durante el café aprovechamos para profundizar en el proceso mental de un creador de canciones que ha pasado del Youtube y los bares oscuros a ser un referente involuntario de Operación Triunfo. Hacia el final, para redondearlo y en coherencia con la actitud vital que desprende, se pide un pacharán. Y a volar.

“EL CANTAUTOR DEL BUEN ROLLO”

“A la gente que le gustan los discos, o uno solo, o una canción de El Kanka, tiene una expectativa de lo que se supone que tengo que hacer, por qué camino tengo que ir. Vale, soy el cantautor del buen rollo… ¿y si estoy triste y saco un disco triste? Estoy en mi derecho. Que no ha sido el caso, eh. Y no creo que sea un tema de si estoy feliz o triste. Lo que sucede es que, me pase lo que me pase, a nivel compositivo lo intento llevar por un lado constructivo, básicamente. Pero que puede cambiar la peli. Eso es inevitable tenerlo presente, pero creo que compongo en libertad”.

ESCRIBIR CANCIONES CUANDO YA VIVES DE ELLAS

“Creo que me he dejado llevar por una evolución bastante natural. Obviamente, no es lo mismo que cuando iba en autobús a recorrerme España cantando para 10 personas. Hay algo que psicológicamente te cambia. Ahora soy consciente de que hay mucha gente que está esperando que yo saque un disco, que hay unas expectativas.  Creo que compongo lo que me apetece, pero obviamente hay cosas que psicológicamente cambian. Pero que nos pasa a todos, me pasaría si no me dedicara a esto. No es lo mismo un tío que compone con 35 años que tengo ahora que uno que compone con 20. Con 20 años estaba pensando en ver qué hacía con mi vida… yo qué sé. Ahora es distinto. Ha habido muchas más muertes familiares ya, te has enfrentado a ciertas cosas, ya sé a lo que me quiero dedicar y llevo tiempo en ello. Hay otra madurez”.

“Me quiten la alfombra roja / me borren de los carteles
La fama me la trae floja / con el permiso de ustedes”

“Algo de eso hay (sentirse un poco intruso en el mundo del espectáculo y el éxito). Es una cosa que se puede volver incómoda por momentos. Al final, creo que depende mucho de dónde uno se sitúe. Hay artistas de chichinabo, que nada más hacen canciones de corta y pega que buscan el aplauso fácil, y luego los hay con una vez propia. Trayectorias como la de Jorge Drexler, que estaba ahora aquí. Yo concretamente, y creo que es lo que pretendía explicar en el tema ese, obviamente quiero cobrar por mi trabajo, quiero que me vaya bien… cuando más recursos tenga para tirar adelante mi carrera, mejor. Pero eso no es el motor para mí de hacer una canción. Yo hago canciones porque disfruto haciéndolas, porque me gusta expresarme y me gusta cantar. Y hay veces que ves subproductos, proyectos que están orientados exlusivamente a sonar en la radio, a vender entradas… y eso es con lo que yo entro en conflicto, porque creo que el arte no es eso. Al final, quiero que sea mi trabajo, pero que no todo es ganar dinero, coño. Ni la fama a toda costa ni nada eso. Que soy un tipo muy tímido, he sido un tímido patológico, y esto de que me reconozcan por la calle es algo con lo que me he encontrado e intento tratar a todo el mundo bien cuando ocurre, pero es algo que no busco para nada. De hecho, preferiría que no fuera así porque tengo esa timidez mía. Me he encontrado con eso, y me la banco, como dirían los argentinos, y ya está. Pero estas pretensiones no son las que me llevan a componer ni a hacer algo más creativo”.

El Kanka tocant bona

EL PSICOANÁLISIS

“Lo hago regularmente, es una parte súper importante de mi vida. Me parece una disciplina fascinante. Tuve una novia psicoanalista y me enganchó el rollo. Al final, esto que dicen de “mente sana in corpore sano”… pues me da la sensación que la gente se ha quedado más con lo del cuerpo, y cada vez más gente se apunta al gimnasio, pero que poca gente hace el trabajo de intentar estar bien consigo mismo y con el mundo. Todos tenemos cosas, traumas e inercias que arrastramos desde pequeños, cosas por solucionar… y creo que es muy importante intentar enfrentarse a eso. Al final, se trata de estar mejor en y con el mundo. Yo lo intento, por lo menos. Hay mucho estereotipo sobre el psicoanálisis, con el rollo de el sexo y la niñez… y bueno, no es solo eso. Yo hablo mucho de muchas cosas, del presente y del futuro: de cómo me llevo con mi novia, con mi familia, con el trabajo, la locura que me está pasando… últimamente hablamos muchísimo de eso. Sí que, en muchas cosas, se hacen eco de cosas que te han pasado en la infancia. Es una cosa bastante compleja, que tiene bastantes prismas”.

EL TÓPICO “HACER CANCIONES ME AHORRA EL PSICÓLOGO”

“Eso pasa también, pero no es lo mismo. Yo hago canciones y a lo mejor sí que eso me ha salvado. Llevo haciendo canciones desde los 19 años, creo, y eso te ayuda a ponerte en orden las ideas, a expresarte… que, al final, muchas veces el problema que tenemos es que nos quedamos las cosas dentro. El tema de sacarlas fuera ya es una ventaja, eso está guay. Pero no es lo mismo ir con un profesional de eso, con quien empiezas a ir para atrás y para delante… No creo que sea sustituible. Sí creo que ayuda, quizás en una persona que por lo menos tenga la vía de la expresión artística, ya hace que sea menos encerrada en si misma y sepa expresar sus sentimientos. Yo necesito las dos cosas, a lo mejor es que estoy más loco (ríe). No creo que entre en contradicción. Mira Woody Allen, que es el mayor exportador del psicoanálisis. Que está loco perdido, pobrecito mío, todavía no lo han curado. Pero es un tío que no para de producir, hace prácticamente una película al año, muchas de ellas brillantes, y además es un tío que tiene su camino psicológico que él llevará. Ambas cosas se apoyan, pero creo que no es sustituible, eso está claro”

EL PAPEL TRANSFORMADOR DE LAS CANCIONES

“Yo, cuando compongo, estoy pensando en las canciones. La mayoría nacen de cosas que me conmueven o cosas que creo que hay que decir, y a partir de eso intento hacer una cosa artística, ese regalito. Que al final, el arte, como decía Oscar Wilde, es completamente inútil, pero es verdad que luego, cuando logras hacer esa cosa, la gente la hace suya, y allí ya no entro tanto yo. No sé qué puede pasar con un tema. Puede ser que A desobedecer sea un himno generacional o sea una canción que escuche mi padre en su cuarto. Eso dependerá de la gente. Por ejemplo, me ha pasado con Vengas cuando vengas. Nació de una relación que yo tuve, algo relativamente concreto que me llevó a hacerla. El lenguaje es universal, que como a mí me gusta escribir, pensando que las cosas las pueda entender todo el mundo, y esa canción para mucha gente es como un canto de libertad, en contra de ese amor romántico tan aprisionante y tan dependiente… Y para mí no fue mi pretensión en absoluto. Era un momento mío concreto que me inspiró. Aunque todo se entrevé”.

“A DESOBECER” Y LA PAH

“Con A desobedecer sí pasó una cosa muy bonita, que después de un Viñarock o un Cabo de Plata, un festival de estos gordos, me viene un tío de la PAH que me decía que habían conseguido para un desahucio con la canción de fondo. Me venía con una sudadera en agradecimiento, cuando ya ves, yo no había hecho nada, los que hacen son ellos. Pero para mí fue un momento súper potente, de ver que de alguna manera había puesto mi granito de arena en aquello. Fue algo precioso, muy fuerte, y me pongo la sudadera con un orgullo… Pero fue sin una pretensión mía, la canción fue lo que me salió en ese momento, más allá de que el tema es muy explícito. Estábamos en el punto álgido, si se puede decir eso, de las corrupciones y absolutos robos que ha habido por parte de la clase política de este país… y yo, vamos, formo parte de la sociedad y esas cosas también te inspiran, es algo que llevas dentro”.

El Kanka Pah millor FB

SER OPTIMISTA VS SER POSITIVO

“Dispongamos que la vida es una mierda en ciertos momentos. Yo lo creo. Pero intento sacar la parte constructiva: que estas cosas me sirvan para aprender. Para aprender lo que se tiene que hacer, a aguantar los palos o a rebelarme ante los palos. Intento eso, y cuando compongo se nota mucho esa parte de intento de que, delante lo malo que te pasa en la vida, que es inevitable, creo que la actitud no debe ser la del derrotismo. Creo que está guay que, pese a que te pasen muchas cosas, y la vida pueda ser muy injusta, pero dentro de mis males y mis bienes, quiero que me sirvan las putadas y disfrutar de las alegrías. Tampoco es el rollo de “la vida es buena”… bueno, no tan buena. O no siempre. Aunque siempre me gusta quitarle hierro a las cosas importantes”.

EL CAMINO DE LA MÚSICA EN LA ERA INTERNET

“Hay que partir de la base que a mí no me gustan nada las redes sociales. Si no me dedicara a lo que me dedico no tendría ni Facebook. Pero su papel es innegable. Antes hacía falta un empuje: salir por la tele, tal. Ahora hay gente que, con un canal de Youtube, hace milagros. Mira El Niño de la Hipoteca, sin ir más lejos. Él ha decidido dejar de sacar discos. No tiene ni mánager ni nada. Ni hace apenas entrevistas. Él se ha sacado un canal de Youtube, le ha echado mucho tiempo, y vive de eso. Es su medio de promoción. Y se puede. Lo puede hacer un tío solo en su casa en Barcelona, sin ninguna oficina detrás, y sin apenas dinero. Sin pagarle a los 40 Principales para que te saquen. Tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Al final, estamos esclavizados con el tema de las redes. Tú no puedes ser un músico emergente y decir: “yo no tengo Instagram”. No, tienes que saber cómo va el rollo, meterle tiempo, no vale con poner solo los conciertos, hay que darle a la gente cosas… Yo tengo una serie de directrices que seguimos mucho, y me lo tomo un trabajo. En mi trabajo hay la parte de los conciertos, que me gusta mucho, y luego tengo la parte que me gusta menos que es lo de viajar tanto y el tema de las redes. Yo me lo tomo como mis horas de oficina. No lo hago porque me encante decirle a la gente lo que estoy comiendo. También tiene su punto bueno, que se ha roto un poco la imagen esa de artistas inalcanzables… de mira, ahí está el tío este jugando al Mario Kart (ríe). Bueno, es el mundo en el que estamos”.

Enllaç a la versió en català

Imagen principal: Diego Berro / FB El Kanka

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